Clase. La salvadoreña Ethel Avilés Rodezno da clases de manejo al sudanés Abraham Makuek en la ciudad de Melbourne, Australia.
Una instructora al volante en Australia

Nancie Alvarado/colaboradora
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FORÁNEOS

Ethel Avilés da clases de manejo a africanos, japoneses, chilenos, argentinos y estadounidenses en Melbourne.

SECRETARIA

En un principio, Avilés, que llegó a Australia hace 15 años, se desempeñó en labores administrativas en el gobierno. En El Salvador trabajó 10 años en el Seguro Social.

La salvadoreña Ethel Avilés Rodezno ha abierto brecha en Australia; desde hace varios años se convirtió en instructora de manejo.

Llegó a la tierra de los canguros hace 15 años. Sus planes eran trabajar como secretaria, tal como lo hizo durante 10 años para el Seguro Social Salvadoreño. Sin embargo, su vida dio un giro enorme. Se ha convertido en la única mujer hispana residente en la ciudad de Melbourne, Australia, que enseña a conducir.

“Cuando vine, trabajé con el gobierno y me dediqué a realizar diversas labores. Con el tiempo, conocimos a una familia de Vietnam con quienes hablamos acerca de trabajo. Ahí me di cuenta que no habían mujeres enseñando a manejar autos. Así que me convertí en instructora de una escuela de manejo”, dijo.

Avilés está consciente de que en Australia existen muchas reglas que deben respetarse al conducir un vehículo y se lo hace saber a los alumnos de todo el mundo a quienes imparte clases.

Desde el primer día de clases, deja que el alumno conduzca y sólo da explicaciones.

“Cuando le doy clases a personas de otros países me enfrento con varios retos: el primero es que nunca han manejado al lado derecho y sienten el choque, luego se presentan las barreras del idioma. Es cuestión de paciencia”, dice sonriendo.

Ethel, en su peculiar trabajo ha enseñado a manejar a africanos, japoneses, chilenos, argentinos, estadounidenses. “Me siento muy relajado conduciendo con ella. Tenía otro instructor, pero ella es alegre, amable y no tengo estrés”, dice con su poco inglés Abraham, uno de sus alumnos, de origen sudanés.

Ethel recuerda con cariño su país y habla constantemente a los alumnos de El Salvador.

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