Once tiendas de Progreso

Mario Guevara
departamento15@laprensa.com.sv

Atlanta, Georgia


Diez años después de haber llegado a EUA, William García ha establecido una cadena de tiendas en Atlanta.

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Citas
  Diez de los encargados que tengo en las tiendas son salvadoreños. La verdad es que confío en el talento de mi gente.

William García, empresario salvadoreño en Atlanta que posee una cadena de tiendas.

 
 
EMIGRANTE

Luego de cru zar la frontera de forma indocumentada en 1985, llegó a Houston, donde laboró en un restau- rante lavando platos.

ÉXITO

Con sus ahorros logró poner su primer tienda de productos centroame-

ricanos en 1996.

PATROCINADOR

García fue destacado el año pasado por la prensa hispana de Atlanta, ya que es uno de los comerciantes que más apoya al deporte local; cada año patrocina diferentes equipos de fútbol, béisbol y baloncesto.

Muestra de ello, el compatriota posee múltiples trofeos y reconocimientos en su despacho.

VISIÓN EMPRESARIAL

En el año 2001, después de los terremotos ocurridos en El Salvador, García repartió vestuario y víveres valorados en 10 mil dólares en varias de las ciudades afectadas por la catástrofe. Actualmente, el visionario empresario dice estar a la expectativa del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y El Salvador, para mejorar sus negocios.

El duro conflicto armado que se vivía en EL Salvador en la década de los ochenta, obligó a William Napoleón García, un mecánico de profesión, a abandonar su tierra en busca de seguridad y mejores alternativas para subsistir.

En 1980, el originario de San Francisco Gotera, Morazán, viajó a Costa Rica en donde se estableció por más de cuatro años; sin embargo, en 1985, decidió emigrar a Estados Unidos.

Después de una larga travesía que incluyó una caminata de casi 15 horas, logró cruzar la frontera de forma indocumentada y llegó a Houston en donde laboró en un restaurante lavando platos.

Luego, se mudó a Los Ángeles, California, en donde durante seis años trabajó como mesero la mitad del día; el resto de tiempo lo aprovechaba reparando autos de amigos y conocidos, con los que logró ahorrar 7 mil dólares.

“Lo que ganaba en el restaurante sólo me alcanzaba para pagar la renta y los servicios básicos, pero mi salario como mecánico me permitió iniciar mis ahorros”, recuerda García, ahora de 39 años.

Perseverancia y carisma

En 1991, el compatriota se mudó a Atlanta, Georgia, donde trabajó para una empresa repartidora de verduras, y por las noches, en una lavandería. Su situación económica no era buena y por un momento deseó regresar a El Salvador. “A veces no tenía dinero en mi bolsa ni para comer”, reseña.

El 1996, observó un local apropiado para instalar un negocio que estaba disponible para rentar; al indagar el costo del alquiler, se dio cuenta que le sería muy difícil comenzar solo.

“Comencé a comentar con mis amigos mi deseo de abrir una tienda con el objetivo de tratar de obtener ayuda económica. Lo único que recibía eran palabras de aliento, incluso mi padre se negó a ayudarme, ya que me dijo que el negocio no sería rentable”, asegura.

El inicio de un sueño

Con su único capital disponible, García se ánimo a abrir su negocio, el cual nombró “Tienda El Progreso”, donde él mismo era el administrador. Al cabo de dos meses ya había alcanzado mucha popularidad entre la comunidad hispana.

Hoy en día, a menos de 10 años de haberse iniciado como comerciante, tiene más de 120 empleados distribuidos en las 11 tiendas, con el mismo nombre y la mayoría, locales de su propiedad, en donde los centroamericanos encuentran productos propios de sus países que el mismo exporta.

Tiene además varios camiones con los cuales surte sus tiendas y una amplia bodega repleta de productos.

Luego de iniciar con un capital de 7 mil dólares, ahora García maneja una cifra de más de 10 millones de dólares.

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