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La humedad llenó el Ramón Flores de
un vapor extraño. Los jugadores, ya
acostumbrados a sus condiciones naturales,
entraron a la cancha con un uniforme
que, de lejos, parecía del mismo color
del luto.
Así se pone el verde de ese uniforme
cuando se moja. El sudor de los limeños
colaboró con la tarea. El entrenamiento
matutino fue un chicharrón propio
de los cucheros. Después de la charla
técnica que da Nelson Brizuela luego
de los partidos, les tocó carga física.
La de ayer se centró en saltos y
piques. Para concluir, abdominales
y estiramiento. Era algo así como
un castigo por no haber ganado en
casa el domingo.
El entrenador del equipo se mostró
tranquilo a pesar de estar un punto
abajo en la acumulada. El Limeño ya
se había sacudido la diferencia que
tenía con el Once Lobos y lo había
dejado en el descenso directo.
Ahora han vuelto a la posición que
nadie quiere. “Yo, desde un
principio, dije que así iba a ser
esto. Lo importante era acortar la
diferencia y acercarnos lo más posible”,
comentó el profe antes de irse del
estadio.
Para Brizuela, el Once Lobos no sintió
la verdadera presión del Limeño hasta
que le dieron alcance: “Cuando
ya nos acercamos, como que se les
encendió el alma a ellos y comenzaron
a ganar. Así va a ser hasta el final”.
El entrenador no se mostró preocupado
por estar a cinco fechas del final
del torneo y aún no superar al Once
Lobos en la tabla acumulada.
Pero mientras, el destino juega con
el punto que mantiene abajo al Limeño,
que en cada entreno suda la gota gorda.
No tiene de otra.
Paco Fuentes está de vuelta
El delantero Francisco Fuentes ha
regresado a Santa Rosa de Lima. Entrena
desde hace una semana y tiene fe en
recuperarse del todo.
Su camisa blanca contrastaba con los
uniformes verdes que ocupaba el resto
de la plantilla. Francisco Fuentes
no le daba importancia a no estar
equipado. Para él es más
importante regresar a la actividad
lo antes posible.
Hace cuatro meses, el doctor Jaime
Flores lo operó de una rotura
de ligamento cruzado. Yo pensaba
que era el menisco el que me iban
a operar, pero no era así,
comentó.
Walter Gómez, preparador físico
del Limeño, le daba indicaciones
de lo que tiene que hacer en el gimnasio.
La rutina está enfocada en
fortalecer los músculos debilitados
por la inactividad.
Fuentes explicó que sus ejercicios
se habían concentrado en la
natación mientras no podía
con el fútbol. Ahora
he regresado, y tengo muchas ganas
de recuperarme, pero siempre te queda
un miedito por ahí, reconoció
el delantero.
A pesar de no compartir cancha domingo
a domingo, el migueleño ha
interiorizado el sentimiento del plantel:
No estoy con el equipo, pero
espero que nos salvemos. Reflejo de
nuestro esfuerzo es que todavía
estamos con posibilidades, concluyó.
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